El coworking ha tenido que reinventarse en los últimos meses debido a la crisis del coronavirus. Sus premisas principales para remontar son la seguridad y la flexibilidad que ofrecen frente a la falta de espacio de muchas empresas, que necesitan buscar alternativas para sus trabajadores. 

Si algo ha cambiado tras la crisis del coronavirus, esta ha sido la manera de trabajar en general. El teletrabajo abrió los ojos a muchas empresas y corporaciones a creer en el trabajo flexible. Y muestra de ello es el auge que cada vez más alcanzan las oficinas flexibles o los coworkings. 

Los ‘flex offices’ han sido concebidos como espacios de trabajo flexibles para grandes edificios de oficinas, que disponen de espacio suficiente para ofrecer dichos servicios a las empresas y permiten combinar las necesidades de cada cliente (despachos, salas de reuniones, oficinas compartidas, zonas de descanso, espacio para networking…).

Los espacios coworking, sin embargo, son una opción excelente para aquellas empresas que no disponen de grandes espacios como para flexibilizar los puestos de trabajo de sus empleados, pero sí creen en la libertad de movimiento y en la practicidad.

¿Qué tipos de coworking hay?

Existen distintos tipos de coworking o cotrabajo, aunque todos tienen en común el uso de espacios compartidos donde desarrollar proyectos profesionales:

  • Coworking tradicional: es el modelo de trabajo de coworking genérico, el primero que empezó a asociarse al ejercicio de trabajar en un espacio compartido. En un coworking tradicional, conviven diferentes profesionales que cuentan con espacios comunes donde desarrollar su trabajo pero que no tienen porqué compartir sectores profesionales. 
  • Coworking por sectores: son los espacios de trabajo compartido donde los profesionales tienen en común su modelo de negocio o sector. Hablamos de coworkings para startups, para freelance o por especialidades, donde se encuentran coworkers de un sector concreto (coworking de diseñadores, coworking de arquitectos, coworking de tecnología…). 
  • Coworking flexible: muchos profesionales freelance y nómadas digitales tan solo necesitan disponer de un espacio de coworking por horas, días o meses (incluso hay quien busca coworkings nocturnos). Si bien es cierto que el concepto de coworking ya lleva implícito el hecho de no atarse a un espacio de trabajo, el coworking flexible es mucho más nómada que el resto.
  • Incubadora de start-ups: muy similar al coworking por sectores, se diferencia por ser un tipo de vivero empresarial donde las empresas que conviven son start-ups que buscan arrancar y/o acelerar un negocio. 
  • Coliving: el coworking de la vivienda. En un espacio de coliving los inquilinos disponen de su vivienda de alquiler personal (compartida o no), y a la vez pueden disfrutar de espacios comunes con otras personas y profesionales donde poder seguir intercambiando experiencias y aficiones. Digamos que en un coliving se suma el compartir espacio de vivienda con espacio de trabajo. 

Está claro que cada tipo de coworking está enfocado a unas necesidades u otras, pero en todos los casos, la gestión por parte del property manager es la misma, y contar con un software de gestión para coworking como EelpTEX, le permite ahorrar tiempo en las gestiones diarias, recopilar información de sus coworkers y observar su comportamiento. La plataforma inteligente de gestión de software inmobiliario permite, además, personalizar su app con la marca corporativa de la empresa gestora y añadir unos u otros módulos de gestión de servicios, una clara ventaja frente a la competencia.